La pregunta de muchos inversores hoy es simple: si la foto de los indicadores macro del país es positiva e incluso parecida o mejor a otros países de la región –entre ellos, Brasil, Chile, o Perú-, por qué el riesgo país no baja. Concretamente, por la película.
Tras el default de 2001 y la reestructuración de deuda de 2005, el riesgo país de la Argentina fue bajando paulatinamente hasta alcanzar niveles mínimos a principios de 2007. La caída obedeció a la mejora de los fundamentals locales –superávit en las cuentas fiscales y externas-, a un contexto externo muy benévolo para los mercados emergentes y a un perfil de vencimientos más despejado luego del default. Pero desde enero de 2007, el riesgo político fue in crescendo. La manipulación de las cifras del INDEC, el conflicto con el campo y la demora en negociar con los holdouts y el Club de París la deuda todavía en default le cerraron a Argentina las puertas de los mercados.
Es así como Argentina que en el 2007 tenía un riesgo similar al de Brasil fue perdiendo posiciones, y hoy se encuentra junto con Ecuador y Venezuela dentro de los países más riesgosos de la región.
Y aunque -aún con una macro que se ha deteriorado- nada apunta a un default en el corto plazo, hay varios temas que obligan a que siga primando la cautela. Hay una cuestión, de hecho, de reputación.
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